Aquel humo salía por una chimenea,
tal era
que el cielo se teñía
del nublado azabache
de araña negra,
en forma de carburante quemado
de unas hogueras.
Un paisaje excepcional era aquel
que ahora
de vez en cuando me llega
para recordarme
que yo soy ser de otra época
y que por aquí hay una parte entera
de mi todavía corporal materia
sin más danza
ni expresión corporal
que de vez en cuando un baile en una verbena.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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