En aquel páramo el castillo no se olvida
es lo que hace al pueblo
donde sus piedras se levantan
más pueblo
de lo que lo es todavía.
Viejas piedras son con sus historias
y vidas sumergidas
en la historia misma que se repite
ya se lea despacio o deprisa.
Sesenta y cinco años hace
que el niño miró hacia allí arriba
y vio el castillo
y aquello le pareció una maravilla,
y ahora cuando de cerca vuelvo a mirar
las mismas piedras
siento que el tiempo ha pasado
solo para quien el corazón le palpita.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.