No entiendo de otras cosas que no sean
escribir letras de esas que solas salen
de un mundo interior donde se llenan
de lo que el poeta quiere,
no todas son dóciles,
las hay altivas
y también taimadamente traicioneras.
Se canta a la primavera, al verano
en que se muestra lo mejor de la vida
con solo abrir a las ventanas
y a los otoños en que las tristezas
se cobijan por allí donde los árboles
muestran las peores de sus caras.
Salen ya, en un noviembre que avanza,
los poetas a lanzar tristezas,
tan ellas amargas
como las almendras que se crían
en las tierras de secano de media España.
Vuelven los inviernos al frío de mi alma,
llegan para quedarse
más allá de los diluvios
que a la tierra amenazan.
De tanto en tanto,
poco en nada,
salen del interior de los corazones llamas
y así se vuelve a ese tiempo real
que es el que manda,
en cuestiones que si se aprecian
dan más de lo que se esperaba.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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