No hacer nada es licito,
a veces es una exigencia
del alma,
el contemplarse uno,
el saberse y entenderse
es una pieza interesante
de esa maquinaria
en la cual si falta algo
la vida bien no marcha.
Contemplarse en la mañana
con la mirada puesta
en el reloj que avanza
hasta allí donde todo se para
es el requisito mínimo
para ser asceta
que asume su papel
de papel pantalla.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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