No me esperaré a mañana,
hoy es un día excelente
para desear buenas noches.
Estos apaños
de tan de ir por casa
gustan lo justo,
es inimaginable
lo áspero que debe resultar
hincarle un diente
a algo que sea más importante
que perder el tiempo
oyendo pasar el aire
entre ecos que adquieren
el vigor que se necesita
para apagar la luz
antes de que los cables se quemen.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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