Las campanas voltean
y lo hacen a sabiendas,
de que el aire las alegra,
de que ellas son ligeras,
aunque de bronce su cuerpo
su letra es de esas que pega
por aquello
de que no anuncian sorpresas.
Lo suyo viene de lejos,
de largas cuerdas,
de subidas de escaleras,
de avisos
que unas veces alegran
y otras aterran.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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