Nos debemos
a los instantes,
a este justo
de ahora
nos debemos.
Las grullas se saben
reinas de lo suyo
en eso de anunciar
los inviernos;
los cisnes cantores
prevalecen
en ser espíritus
libres,
a un paso
entre lo divino
y humano,
tierra y cosmos
unidos
en un mismo deseo.
Será por eso
que usan de los lagos
como pistas de bailes
para danzar a su antojo.
Nos sabemos poetas.
Pluralizo,
nos sabemos.
El ser ya está
muy visto
y lo otro
que es el pequeño
universo,
objeto de este poema lento,
se desmonta
si en ello no creemos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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