No alcanzará este poema a volar
si es que no se le añaden alas de seda,
pico de cera y cuerpo de hierro hecho
con viejas herraduras de mulas de aquellas
que ayudaron a abrir surcos
en los campos de labranza
de la España seca.
No hay descanso
para quienes yacen en los camposantos,
de una España que nos recuerda a lo que vaga
por los ojos de las cigüeñas que vuelan
de torre en torre,
esperando el tañido de las campanas
que en los veranos les llegan,
para anunciarles que ya está cerca el día
en que lejos de nuestras tierras partirán.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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