La conga y la rumba
son ritmos
que llenan lo mismo
que un barril del que sale
el pellejo de un conejo,
nada,
a mi no me va eso,
no estoy hecho
para menear el esqueleto
más allá del epicentro
de mi cuerpo,
no es que me niegue
es que no me veo.
A saber, a que se debe ello,
es algo innato
parecido a cuando se pega un sello,
pegado queda
y no lo mueve ni el viento.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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