Un pie en el vacío
y el trapecista
recibe aplausos
merecidos.
Uno siente
la sangre
que le bulle,
lo cual significa
estar vivo.
Uno oye
a la razón
que le dice
aquello
que sentir quiere
sin hacer
mucho ruido
y uno
sin ser trapecista
se acostumbra a estar
colgado de un hilo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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