Así sea,
alguien dijo,
en un colmo desmesurado
de elocuencia
y desde entonces
se alzán las guerras,
hermanas mayores
de las grescas,
y primas
de las malas ocurrencias,
con las que siempre comienzan
estos tipos de desavenencias,
en la que hacen falta dos
cualquieras,
para meterse en una contienda.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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