Dependiendo del día
o madrugo
o sesteo
o me inclino
para oír el zureo de las palomas,
ya fuera yo en esto,
un parásito,
sin más oficio,
que robar penas al destino,
esas que son propias
de cada uno
de los seres humanos
de este extraño mundo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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