Intuimos.
Vimos el ocaso
y una nebulosa
repleta de renacuajos
diminutos,
salteadas nubes
vimos,
unas con gotas
de agua,
otras con granizo.
Vimos un rayo caído,
un relámpago sentimos,
cánticos se escuchaban,
un ángelus sonaba
en aquel monasterio de piedra
con celdas desnudas,
en las paredes solo la cal
que da brillo
al alma de quien habita el cuartucho.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.