La patria de uno no tiene nombre
ni fronteras,
no necesita de más defensa
que los sueños
que en torno a uno se cierran,
es espiritual,
es hermosa,
es un arbusto, un acantilado,
una escollera, es una vía romana,
una motilla con sus murallas de piedra,
es humo, es el trigo que entra en una espuerta,
es tantas cosas, esta patria,
que me pesa y hiere
cuando hablo de ella,
y veo como todos se quedan a su abrigo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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