Si partimos de un principio
y seguimos por ese camino,
quizás lleguemos a ver
ese filón que sale siempre
para cuando se pega fuerte
con la razón puesta en su sitio.
El no a la guerra
solo necesita
de pala y pico,
para espolvorear
sus granos minúsculos
por allí donde se de
una mente abierta
que se quiera llenar
de amor al prójimo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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