Entre matar y asesinar
hay una especie
de vacío
que en nada queda.
No se donde está
el quid de la cuestión,
ni se como se miden
esas diferencias
a priori tan ligeras.
Habría que ser juez
para evaluar
el grado de morbo
y ensañamiento
que algunos consuman
cuando
se dejan llevar
por la sordera.
Viene esto a cuenta
de las guerras
y de como
los criminales se justifican
ante quienes
con horror contemplan
tantas miserias.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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