Se me fue el ingenio
ya solo queda la figura,
la triste,
la del manchego,
que se autoculpa
de ser pobre
sin haber conocido
riqueza alguna.
Hablamos del alma de un pueblo
al cual Ortega y Gasset puso
partitura.
Ya Unamuno se dio cuenta
de que la barbarie
no conocía de más cultura
que las Sagradas Escrituras.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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