Tocamos la piel
del cerezo,
suave,
y nos vemos
con el bocado
en la boca,
su jugo
entre los labios
discurriendo,
ya somos aquello
de que se viste
un encuentro,
ahora azul,
luego rojo,
ya vemos
de que va esto,
no más padecer,
pensemos
en aquello
que nos trae
buenos recuerdos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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