No me dejo nada
para este lunes
en que la noche se llena
del sabor que deja
alguna ya temprana saeta,
a un Cristo de madera
que desde las alturas
contempla
la mucha cara dura
de los que dicen
si a la guerra,
y aseguran
con total incoherencia
que le rezan.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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