Uno se ve delante de lo que escribe,
se mira; da vueltas y a veces
no se reconoce,
y uno se pregunta el por qué,
y ocurre,
que no encuentra contestación
y esto provoca otras situaciones,
y es que
la velocidad de la luz
interfiere
en el contenido
de los pensamientos
y así viene,
entre desfases,
eso de uno,
de preguntarse.
Esta hipótesis no está demostrada.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.