Con la mar no se juega.
No se hacen con ella
poemas inservibles
como la cascara vacía
de una almendra.
El mar es otra cosa
lleva en su interior
diferentes esencias,
por allí marineros
y turistas
y fragatas de soldados,
por allí piratas
y niños,
que con sus olas juegan,
por allí gaviotas,
y las primeras luces
de los días
y la luna
que en sus aguas
se estrella,
y por allí el sol
con su superficie
descomunal brasa.
Del mar quiero la luz
y del mar las tinieblas.
Con el mar lloran las viudas
de los pescadores
que no regresan
y componen poemas
los poetas
que se saben solos
para cuando
se llenan de tristezas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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