En un tranvía
las ideas viajaban
iban ellas
camino de una playa
de aquellas que Sorolla pintaba
para otras épocas.
Tranvía este que tocaba
de vez en cuando
una campana
con un ritmo continuo
que sonaba
por calles estrechas
y plazas con sus estatuas
de duro granito.
Entre sonrisas,
conversaciones
y carcajadas
el tranvía marchaba,
buscando
el sonido del agua,
el amparo de la luz
y las brisas
que al pegar
en las caras
el calor aliviaban.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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