Los cielos estrellados
no son manifiestamente
síntomas de una gran fiesta.
De vez en cuando
ese rescoldo de brasas
de diferentes maderas
se atasca
y en la negror profunda
de las noches
estoicas del alma
se siente un fluir de ideas
que terminan por apagar
un gran brasero
y así ocurre
no siempre
de la misma forma,
será por eso
que las noches son tan raras.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.