La lluvia cae
sin hacer heridas.
Baña los interiores
de las consciencias,
se arrima,
hasta allí donde
se siente querida.
Por allí resbala
y aproxima
y llena
de especial hermosura,
de vez en cuando
se desliza,
mostrándose dócil
y querida.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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