Desde este lugar
la vista se alarga
hasta unos setos
donde se estrella
la mirada.
Más allá,
se ven árboles
irrumpiendo
en desvandada,
entre las margenes
de un riachuelo,
que es
de un pueblo
su alma.
Palacios y conventos
y viejas casas,
con sus ricos y pobres,
jornaleros,
artesanos
y amas de casas
resaltan
llenando el alma
de quienes nos dejamos llevar
por los recuerdos
y añoranzas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.