Paseando nos llenamos de vida,
es fácil dejarse llevar por los tonos
que se respiran
para cuando miramos y vemos
lo que ocurre
sin necesidad de más atención
que la justa,
esa que
durante décimas de segundos
pasa por las pupilas.
El mar abierto,
la arena suavemente
sirviendo de punto de apoyo
a quienes se extienden sobre ella
para recibir esas porciones de sol
con las que dar por completado
aquello que se pedía.
Niños jugando
con el agua que parece
que se retira
y por allí
enmedio esta poesía.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.