Vemos caer la tarde,
ya gota
suave de agua,
que se adhire
a la piel que siente
la caricia suave
de aquello
que le agrada.
Uno siente
la avaricia
de quienes
se comen
la luz de la vida
que vive
en los ojos
de seres inocentes,
que odian las guerras
y a pesar de ello
de ellas no se escapan.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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