No hay ojo que no se vea
en un remanso de agua
donde flota una libelula,
así veo las caídas
de aquellos colosos
que los libros apuntan,
por aquello de que es excepcional
salir del plano general
en el cual se vive por rutina.
en un remanso de agua
donde flota una libelula,
así veo las caídas
de aquellos colosos
que los libros apuntan,
por aquello de que es excepcional
salir del plano general
en el cual se vive por rutina.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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