No pasan porque si las cosas
hay algo que en ellas arde,
puede ser que estemos teorizando
con aquello del gozo que suponía
dar de comer a un mulo
en un pesebre,
por allí donde el hambre
vivía entre relinchos
que por las madrugadas se oían
y servían de hermosos despertares.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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