Atendiendo al deseo
de las palabras
que siempre nos llevan lejos
y con ellas cogidos de las manos
nos hacemos
parlanchines
sin más consuelo
que repetir aquello
que bien servido es poco más o menos
que ásperos mandamientos,
de corteza dura y pulpa que se diluye
entre los dedos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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