No hay noche
de la que el día
no tenga envidia
pues mientras ella se viste de la luz
la otra, su rival,
en eso de ser más divina,
con la luna por montera
se viste de estrellas,
para lanzarse a la conquista
de aquello que la hace
más fuerte y posesiva.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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