Si hay espera
la más corta es
la que va de un suspiro
a la muerte eterna.
El dolor que sienten las abejas
es el mismo
que sufren sus víctimas
cuando el veneno
de forma eminente
hace bien su papel
y no deja nada
en manos de la suerte.
Sin saberlo ocurre
que tentamos las palabras,
ellas son ese juguete
que hace falta
para componer
para siempre,
ese lazo de unión
que nos hace indeterminados
como un artículo,
es entonces,
cuando de verdad
me descubro
para ver si hace sol o llueve.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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