No avisaron. Fue cierto.
Salieron huyendo
los pulpos, las sardinas y los cangrejos.
En aquel estrecho de Ormuz había de todo,
minas y torpedos, silbaban las balas,
se oían estruendos
capaces de hacer estallar la cabeza
del Coloso de Rodas o la colosal esfinge
de un faraón muerto.
Salieron huyendo
los pulpos, las sardinas y los cangrejos.
En aquel estrecho de Ormuz había de todo,
minas y torpedos, silbaban las balas,
se oían estruendos
capaces de hacer estallar la cabeza
del Coloso de Rodas o la colosal esfinge
de un faraón muerto.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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