De vez en cuando un tren
se para
y nos metemos
en él de lleno.
De vez en cuando
ese tren
va lleno de ilusiones
y otras de tormentos,
las hay veces
que transporta
corderos
y otras cerdos.
Solo sabemos
que el tren está dispuesto
para partir lejos
cuando vemos
la cara del maquinista
salir de dentro
de ese pequeño receptáculo
en el cual
se maneja el fuego con el vapor
con el ingenio.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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