La terraza del bar vacía
demuestra que todavía el día
no comenzó,
no llegó el ruiseñor,
ni se ve a la avutarda,
parece que el cernícalo voló,
se ven las grullas pasar a ritmo
de acordeón,
las perdices se marchan
predicen que hará calor
y se ve una manada de gansos
tomar posición
debajo de las sombrillas
que alivian al cuerpo
y dan esa frescor
necesaria para retomar el vuelo
a poco que la mañana cambie de color.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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