Algo hay que se dibuja
en las mismas sombras que proyectan
sobre el suelo
las hojas
de un árbol de morera.
Viene la frescor,
la tarde se alegra,
se oyen risas,
suena
una flauta travesera
y ya está la tarde canina
hambrienta
para cuando se acaba este poema.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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