Quieto y a la espera
el cazador
y el conejo,
cada uno
en su puesto,
tal si el mundo fuera
una especie de barbecho
en el que solo vale
el ojo bueno,
de quien vigila
y de quien aprieta el gatillo
para llevarse a casa su trofeo.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.