La belleza de las cosas
muchas veces no se pilla.
A mí una vez
me picó
una abeja
y dije ¡maldita!
Pero no dejo de pensar
en aquel día
en que ella
por picarme
se fue a mejor vida,
sin que yo entendiera
que en ese suspiro último,
puede ser que se encuentre
algunas de las cuestiones
que yo planteo en esta poesía.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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