Para caminar
solo se necesita
de ganas y ilusiones
y buenas piernas.
Si se pone
buena cara
y si se llena uno
de sonrisas,
la mitad de la faena
está hecha
y lo que queda
siempre termina
siendo positivo,
por aquello
de que quien es tolerante
siempre
puertas abiertas
encuentra.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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