No sabemos
como saldrá el día
por de pronto
es el de siempre.
Se oyen los mismos ruidos,
se sienten las mismas sonrisas.
Las palomas que arrullan
lo vienen haciendo
desde toda la vida.
Ahora se ha elevado
una persiana
y sale de un semáforo
un coche con mucha prisa,
quien aprieta el acelerador
se sabe pillado por la rutina.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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