Aquella vida dura
era de día a día
y es verdad que sabía
a todo aquello que añoramos,
de vez en cuando se veían
las alondras de gala vestidas
en las mismas ventanas
con cortinas corridas.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.