No es tarde
para escribir un poema
que sea largo,
largo,
como los filamentos
de una pitera seca,
que se pierda,
que se pierda,
por allí donde
no llega la memoria,
que no llega,
que no llega,
por mucho que se quiera.
Que sea un poema anodino,
algo parecido a una sepia,
sepia,
con que escribir
con su tinta negra
alguna de estas letras,
letras.
Que sea un poema,
poema,
de tú y yo,
que sea
de valientes
de películas de vaqueros
que se someten a la ley
del más fuerte
en cualquier pradera,
pradera,
con sus chumberas,
cardos secos
y soga del ahorcado
preparada para dar
una gran fiesta.
Que sea
de ese tipo de escenas
en que
mientras unos duermen
otros siegan,
siegan,
trigos
y avenas,
centenos,
amortas,
garbanzos,
lentejas,
con que alimentar
a quienes se prestan,
prestan,
para ser héroes
que nacen fuertes
y mueren llenos de penas.
Para nada
que se sepa,
me se parte
de ninguna epopeya,
eya
ni me se profeta,
eta
ni marioneta,
ni azucarillo,
ni edulzorante
que gota a gota se derrama
en una taza llena
de aromáticas hierbas.
Me se tallo de la tierra,
al igual que las frutas
y de todas las eras
desde todos las épocas,
ya sean estas
de izquierdas
o de derechas.
Aquí tenemos una historia
que si se cuenta,
cuenta,
solo sirve
para que algunos entiendan
que por activa,
o por lo que venga,
en estos tiempos de ponientes
es mejor
tener las ventanas cerradas
para que no entren
las calinas que ciegan,
y el buen entender
de quienes se encuentran
sometidos a lo que sea.
Se cierra este poema
en una determinada fecha.
Quien pueda
que sea
algo de aquello
que aquí se cita
hasta que quieran
quienes mandan
a ciencia cierta
sobre el Planeta Tierra.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.