A poco nos diluimos,
nos cansamos y andamos
y nos llegamos a esas posadas
en las que descansar
después de haber andado
unos buenos tramos
por esas tierras de Dios
que seguirán por los años de los años
siendo testigos
del paso del ser humano
por estos barbechos de la vida
tan vacíos de provechosos granos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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