Nos sentimos algo parecido
a unas ranas en una charca
a la espera de que llegue la madrugada
para volver a sacar la cabeza
de las aguas estancadas.
Croa la rana
y el sapo baila.
Por estos lugares
de la geografía romántica
se siente uno algo parecido
a una aguja en un pajar
esperando que alguien
nos diga
que la aguja ya está enebrada.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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