Saltando de charco en charco,
vamos,
por un camino que lleva
a una escuela rural,
entre amarillos comidos
por las miradas
de niños hambrientos de grandes hazañas,
por allí el Llanero Solitario,
Bonanza,
y un carcaj
de madera de nogal
y solitarias historias que se contaban
con un oído puesto en la calle
entre inviernos fríos
y veranos que se sabían atados
desde siempre a las gentes del lugar.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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