En aquella casa de antigüedades
que me comía con la mirada
había de aquello que si se retrata
da para pensar
que mil vidas hacen falta
para acumular tanto de aquello
que en nada hace falta.
Libros que casi se regalan,
muñecas, juguetes, muebles,
maquinas, vasijas, cubiertos de plata,
cuadros y lámparas, ceniceros,
enseres y una gran cantidad de figuras
que por allí donde mires se abalanzan.
Por entre medias
de tanta quincalla pasamos
observando
con las pupilas dilatadas.
Miramos la belleza de lo efímero
en su naturaleza pasajera innata.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.