La impaciencia mueve este poema
y lo hace a esas horas de la noche
en las que ya solo se piensa
en dar un golpe sobre las teclas
para irse a esos otros lugares
donde dejar reposar la cabeza
pues vendrá otro día
y tendremos que sacar cuentas
aunque sea o tenga que ver
con el aleteo de una mosca
que a saber el por qué pasa cerca
y deja si no un zumbido una ingrata presencia
por aquello de ser huraña y muy perversa,
siempre dando vueltas sin más fin que molestar
hasta allí donde pueda.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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