El castillo de piedra
no mira,
no se sabe,
es solo eso que se denomina
un monumento
que sobrevive a los avatares de la vida.
Aquí
en estas alturas
los combates son
con los mosquitos
que se arremolinan
alrededor de cualquier charco de agua,
quizás las vidas
sean parecidas
a las de este castillo de Cullera
con sus diferentes costuras.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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