Un bocadillo de jamón
endulza este poema,
le va en cuenta
una copa de vino
y un plato de aceitunas
cocido en su samuera.
Entra el calor y es que llega
tal si fuera Atila a caballo
con su espada cortando cabezas.
No temo al calor
lo hago a la cuenta
no sabemos por donde saldrá
un asunto de estos en zona veraniega.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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