Nos atenemos a lo que sentimos,
a lo que entra por los poros de la piel,
a lo que circula a través de las venas y arterias,
a lo que olemos
y vemos; nos debemos a los gustos
y quereres
y somos del olvido
con el tiempo ya pasado,
sarmientos secos
de cepas que ya no darán uvas
y menos gustosos vinos.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
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